lunes, 9 de febrero de 2015

“La Venezuela que yo tenía”

Nací en 1966 bajo el gobierno de Raúl Leoni, quien fue sucedido por el Dr. Rafael Caldera; siendo apenas un niño de 7 años recuerdo vagamente algunas paredes rayadas en Barquisimeto con la rueda de Lorenzo Fernández, candidato de COPEI quien luego perdería las elecciones con Carlos Andrés Pérez de Acción Democrática en 1973, así como también recuerdo haber visto en la televisión a blanco y negro de la época el entierro del Gral. Eleazar López Contreras con honores de expresidente. 5 años más tarde, en Diciembre de  1978 vendrían las elecciones en las que resultó electo Luis Herrera Campins, teniendo para la fecha 12 años de edad, tal vez esa fue la primera vez que tomé conciencia de una transmisión de mando presidencial, aunque para entonces ya habíamos tenido en la vida republicana 3 Presidentes en ejercicio, siendo el caso que en la memoria de un niño menor de 13 años los asuntos políticos estaban literalmente en último lugar.

Traigo el anterior párrafo a colación para hacer el paralelismo entre lo que fueron mis primeros 13 años de vida y lo que le ha tocado vivir a mi hija mayor, quien durante sus primeros 14 años de vida le tocó ver un único Presidente de la República, y al actual en ejercicio en los últimos  13 meses;  sin embargo tiene una madurez impresionante en torno a la visión política del país, ya que en nuestra realidad actual el tema abarca todos los espacios de la vida nacional. Anteriormente se hablaba del país político y el país nacional, como dos espacios distintos y si algo hemos aprendido de tantos errores cometidos es que ambos deben coexistir.

Tuve la oportunidad de formarme en el Colegio La Salle, al lado de hijos de dirigentes políticos de la época de todas las tendencias. Aprendimos que podíamos pensar diferente y podíamos coexistir en un ambiente de respeto mutuo. ¿Por qué como sociedad ahora llegamos a ser tan intolerantes?

El respeto por el prójimo, por quienes piensan distinto es indispensable. Así como en el pasado tuvimos compañeros de clase y amigos adecos, copeyanos, masistas, ueredistas o de cualquier otra tendencia, de la misma manera debemos establecer lazos con quienes actualmente a pesar de la realidad aún tienen preferencia política por el actual gobierno.

Adicionalmente provengo de una familia humilde, mis abuelos maternos y paternos fueron personas que no tuvieron oportunidad de culminar sus estudios de primaria. Sin embargo se esforzaron para que sus hijos tuvieran otras oportunidades diferentes, y con mucho esfuerzo y tesón sacaron adelante a sus hijos, quienes en su mayoría llegaron a ser profesionales de 3er y algunos de 4to nivel;  tuvieron la oportunidad de una movilidad social que mejoró la calidad de vida de nuestros abuelos, de nuestros padres y en transitividad a sus hijos, quienes tuvimos su ejemplo diario para formarnos y forjarnos un futuro mejor.

Ahora en nuestro rol de padres, estamos obligados a replicar esta experiencia de vida, a pesar de un entorno muy hostil hacia la formación académica, hacia la calidad y hacia la honestidad; pero es nuestro firme propósito continuar ese sendero, porque creemos y somos producto de una sociedad que creyó en un futuro mejor para nuestro país. Esa es la Venezuela que yo tenía,  por la cual seguiré luchando para rescatar y si Dios me da larga vida y salud pueda ver crecer a mis nietos en libertad y con oportunidades de crecimiento y desarrollo.

Otto Navas

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