Traigo el anterior párrafo a colación
para hacer el paralelismo entre lo que fueron mis primeros 13 años de vida y lo
que le ha tocado vivir a mi hija mayor, quien durante sus primeros 14 años de
vida le tocó ver un único Presidente de la República, y al actual en ejercicio
en los últimos 13 meses; sin embargo tiene una madurez impresionante en
torno a la visión política del país, ya que en nuestra realidad actual el tema abarca
todos los espacios de la vida nacional. Anteriormente se hablaba del país
político y el país nacional, como dos espacios distintos y si algo hemos
aprendido de tantos errores cometidos es que ambos deben coexistir.
Tuve la oportunidad de formarme
en el Colegio La Salle, al lado de hijos de dirigentes políticos de la época de
todas las tendencias. Aprendimos que podíamos pensar diferente y podíamos
coexistir en un ambiente de respeto mutuo. ¿Por qué como sociedad ahora
llegamos a ser tan intolerantes?
El respeto por el prójimo, por
quienes piensan distinto es indispensable. Así como en el pasado tuvimos
compañeros de clase y amigos adecos, copeyanos, masistas, ueredistas o de
cualquier otra tendencia, de la misma manera debemos establecer lazos con
quienes actualmente a pesar de la realidad aún tienen preferencia política por
el actual gobierno.
Adicionalmente provengo de una
familia humilde, mis abuelos maternos y paternos fueron personas que no
tuvieron oportunidad de culminar sus estudios de primaria. Sin embargo se
esforzaron para que sus hijos tuvieran otras oportunidades diferentes, y con
mucho esfuerzo y tesón sacaron adelante a sus hijos, quienes en su mayoría llegaron
a ser profesionales de 3er y algunos de 4to nivel; tuvieron la oportunidad de una movilidad
social que mejoró la calidad de vida de nuestros abuelos, de nuestros padres y
en transitividad a sus hijos, quienes tuvimos su ejemplo diario para formarnos
y forjarnos un futuro mejor.
Ahora en nuestro rol de padres,
estamos obligados a replicar esta experiencia de vida, a pesar de un entorno
muy hostil hacia la formación académica, hacia la calidad y hacia la
honestidad; pero es nuestro firme propósito continuar ese sendero, porque
creemos y somos producto de una sociedad que creyó en un futuro mejor para
nuestro país. Esa es la Venezuela que yo tenía,
por la cual seguiré luchando para rescatar y si Dios me da larga vida y
salud pueda ver crecer a mis nietos en libertad y con oportunidades de
crecimiento y desarrollo.
Otto Navas
Yo también tenía esa Venezuela.
ResponderBorrarSaludos Otto